La historia detrás de ‘Hippies’, la icónica foto de Oriol Maspons de la Ibiza de 1976, expuesta ahora en Madrid


Un hombre vestido de manera estrafalaria es observado con desconfianza por una mujer que recoge agua de una fuente. Están en el barrio de Sa Penya, en Ibiza. Un niño, encaramado a la fuente, sostiene una botella de champán. De fondo, varios personajes de estética hippy parecen reunidos celebrando algo.

Esto es lo que observamos, a primera vista, en Hippies, una foto icónica de Ibiza tomada en 1976 por el fotógrafo Oriol Maspons (Barcelona, 1928-2013). Mapons, enamorado de Ibiza, tomó muchas imágenes en la isla, pero esta es la única seleccionada para una exposición dedicada al singular fotógrafo que se puede ver desde el pasado 17 de diciembre y hasta el 12 de abril en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

Más allá de la estética y del mensaje: ese contraste entre la gente de barrio y los peluts (los «peludos», que era como se conocía a los hippys en Ibiza), esta fotografía cuenta otra historia. Y nos la narra nada menos que uno de sus protagonistas, Stuart Rudnick, que es el hombre vestido de manera peculiar a la izquierda de la foto. Él forma, junto a Armin Heinemann, una de las parejas creativas más influyentes que han pasado por Ibiza. Fueron el alma mater de la boutique Paula’s Ibiza, ubicada muy cerca de donde se tomó esta foto. Paula’s desapareció como boutique en el año 2000 pero su legado resucitó de la mano de Loewe, cuando su anterior director creativo, Jonathan Anderson (ahora en Dior) les propuso crear una colección inspirada en sus inconfundibles estampados y en su filosofía.

La creatividad de ambos se extendió a otros proyectos que llevaron a cabo en Ibiza como el ya desaparecido Festival de Ópera de Ibiza, que dirigió Armin Heinemann durante once temporadas hasta finalizar en 2017 y en el que los singulares diseños de vestuario eran uno de sus puntos fuertes. Más recientemente han ofrecido en Ibiza un rompedor espectáculo que combina tango y danza butoh.

Pero volvamos a la fotografía: «La recuerdo perfectamente. Fue un 2 de septiembre y Armin daba una fiesta de cumpleaños», explica Rudnick a Noudiari. «El niño que aparece encaramado a la fuente y con una botella en las manos es Moritz, el hijo de Armin, nacido en agosto de 1970″, añade. «Armin compró generosamente 12 botellas de champán Moët & Chandon para la fiesta, y el trabajo de Moritz era ir rellenando las copas. Por eso está sosteniendo esa botella en la fuente», describe.

‘Hippies’, Ibiza. Fotografía tomada por Oriol Maspons en Ibiza en 1976, donada por el autor a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando – © VEGAP

«Los pantalones que lleva Moritz tienen el estampado de pájaros “los pajeros”, que imprimimos por primera vez en algodón en 1976, el año de la foto. Fue un estampado verdaderamente emblemático que se mantuvo durante todos los años de Paula’s en muchas combinaciones de color distintas y que, más tarde, fue utilizado por Loewe tanto en prendas de vestir como en el famoso Puzzle Bag de Jonathan Anderson», recuerda Stuark Rudnick. Lo cierto es que la marca rebautizó el estampado como ‘Parrots’, loros. Pajeros en castellano no suena del todo bien.

Un bolso de Loewe, de la colección Paula’s, com el estampado ‘Pajeros’ que fue rebautizado como ‘Parrots’.

La imagen central de la fotografía y que muestra ese contraste tan potente con la de Stuart Rudnick es la figura de una mujer. «Pasaba por allí de manera casual para coger agua. En aquellos años las fuentes todavía se utilizaban mucho. Recuerdo que la fuente al final de la calle de la Virgen se usaba con regularidad. Si subes recto desde esa fuente, al final de la calle de la Virgen, llegas a la plaza de Sa Drassaneta y, desde allí, giras a la derecha y llegas a esta plaza donde celebramos la fiesta», rememora el coprotagonista de la imagen.

Muchas de las invitadas que se ven de fondo eran mujeres que trabajaban en la tienda de Paula’s: Ria, Andrea, Gabrielle y Ute. «Luego estaba aquella mujer belga con el vestido largo blanco, de la que no recuerdo su nombre, y Marion, que estuvo en nuestros primeros espectáculos, junto con su marido, a quien el artista Mariano Tur de Montis había pintado y acabó en la colección de arte Villangómez», rememora Rudnick.

Pero hay otra fotografía icónica que salió de la misma fiesta. Tan icónica que acabó apareciendo en una secuencia de la película de Pedro Almodóvar Madres paralelas. «Exacto, ella es Jean que porta un cabestrillo en el que llevaba a su bebé Zoltan y una copa de champán en la mano. Oriol Maspons hizo esa foto y se convirtió en otra imagen muy famosa del mismo día», relata Rudnick.

A la izquierda, la imagen de Jean con su bebé Zoltan, una imagen que apareció en ‘Madres paralelas’ de Pedro Almodóvar y que fue tomada por Oriol Maspons el mismo día de la fiesta de la foto de la derecha.

Es más, el propio Armin Heinemann escribió un texto en el que habla de estas imágenes y también sobre su relación con Oriol Maspons en el libro de fotografías que promovió su hijo Alex Maspons, tristemente fallecido.

En el texto, Heinemann recuerda que, en los años 70 y 80, Ibiza fue uno de los centros del movimiento hippy: «Vinimos aquí porque no nos sentíamos cómodos en los lugares donde vivíamos antes, ya fuera por dificultades personales o por la presión de las condiciones sociales y las ideas políticas». Y entonces conocieron a Oriol Maspons, que era uno de los pocos «freaks» españoles de entonces. «Huyendo de la opresión sexual de Franco, encontró su camino aquí, en Ibiza, para pasearse desnudo por la playa de ses Salines en compañía de sus dos pequeños scotties blancos o buscando la oportunidad de fotografiar chicas desnudas a las que no les importaba en absoluto ser sus modelos», rememora.

Otra de las imágenes tomadas el mismo día, con Armin Heinemann rellenando copas de champán para sus invitados.
Stuart Rudnick y Armin Heinemann con ropa de sus colecciones de Paula’s. Cedida por Rudnick a Noudiari.

«Le gustaba nuestro grupo —Stuart, Johnnis, Sophie, Carita y yo— y siempre que nos arreglábamos, ya fuera delante de la boutique o para ir a alguna fiesta, él estaba allí. Nos divertíamos juntos y posábamos encantados para él, reconociéndolo como otro artista freak», explica.

«En aquella fiesta de mi 37 cumpleaños, estuvo haciendo dos de sus fotos más publicadas: una con Stuart en pantalones cortos y un peinado estrafalario junto con mi hijo Moritz sosteniendo una botella de Moët & Chandon; la otra de nuestra amiga Jane bebiendo una copa de champán y llevando a su hijo Zoltan en un paño alrededor del hombro».

Emma Salahi, Alex Maspons, hijo de Oriol Maspons, y Armin Heinemann.

La fotografía forma parte de la muestra de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando que recorre la trayectoria de Oriol Maspons, fotógrafo fundamental para entender la modernización de la imagen en España durante la segunda mitad del siglo XX. «A través de una cuidada selección de obras, la exposición pone de relieve su mirada directa, irónica y profundamente humana, capaz de moverse con naturalidad entre el reportaje social, el retrato, la fotografía de moda y la experimentación visual», explican desde el centro cultural.

Sus imágenes de Ibiza son algunas de las más recordadas, como ‘El primer bikini’ o las series que hizo para Interviú de la isla más libre y alocada de los años 80.


«Maspons fue una figura esencial en la renovación del lenguaje fotográfico, vinculado a publicaciones culturales y revistas de referencia, así como a proyectos editoriales y artísticos que rompieron con los cánones tradicionales», remarcan desde la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Y es que su trabajo capturó con agudeza los cambios sociales, culturales y estéticos de su tiempo, siempre con una fuerte personalidad autoral y un estilo reconocible.

¿Quién fue Oriol Maspons?

Oriol Maspons (Barcelona, 1928-2013) fue uno de los más activos e influyentes fotógrafos de la Escuela de Barcelona, de la que fue uno de sus miembros más insignes.

En 1951 ingresó en la Agrupación Fotográfica de Cataluña y dos años después comenzó su amistad con Catalá-Roca, otro fotógrafo que amaba Ibiza.

«Entre el salonismo de la Agrupación y el talento de Catalá, no tuvo dudas: eligió al maestro», subrayan.

En 1953 fue enviado a París por una compañía de seguros. Allí frecuentó los ambientes fotográficos y conoció a Robert Doisneau, Cartier Bresson, Brassaï, Guy Bourdin y a los miembros del influyente Grupo Los 30 x 40.

Cuando en 1956 regresó a Barcelona, ya sabía que iba a ser fotógrafo, «pero no un diletante aficionado como sus antiguos compañeros de la AFC, sino un fotógrafo profesional, capaz de hacer reportajes, retratos y fotografías de moda y de publicidad».

Desde entonces, y durante casi medio siglo, no dejó de trabajar para la prensa, las editoriales, los estudios de cine y las emergentes compañías publicitarias. Reunió una obra importante, que comenzó a hacerse pública a partir de los años setenta.

Oriol Maspons, ‘Turistas inglesas en la Costa Brava (Calella)’, 1959. / Real Academia de Bellas Artes de San Fernando – VEGAP

“En la obra de Maspons —ha escrito Lluís Permanyer en el prólogo de uno de sus libros— conviven con toda naturalidad dos mundos bien distintos, el amable y mundano con el surrealista y denunciable. Tal dicotomía es habitual en él, ya que en el fondo no se plantea posiciones ideológicas, sino que hace en todo momento y en cada etapa lo que le pide el cuerpo y la cámara, porque casi siempre ha sido un ojo que vive tras el objetivo”.

«Maspons trabajó siempre de una manera intuitiva, alejado de toda disciplina estética, mostrando siempre los aspectos más disonantes de la realidad. Así ha sido capaz de hallar la belleza en los ámbitos más variados del universo del tardofranquismo y de los umbrales de la democracia. Así fue capaz de legarnos una estampa comprensiva y deslumbrante de aquellos años de penitencia», escribe el académico Publio López Móndejar.


Siete años después de su muerte, el Museo Nacional de Arte de Cataluña le dedicó una extraordinaria exposición antológica, significativamente titulada, “La fotografía útil”, que reunió sus obras más conocidas y muchas de las que habían quedado ocultas en el desorden de su archivo. Entre ellas, cómo no, numerosas fotografías de Ibiza, tan icónicas como lo fue su controvertido y admirado autor.



Laura Ferrer